Sabine Schmitz

Sabine Schmitz: La Reina del Infierno Verde

Más de 30.000 vueltas a la Nordschleife. Dos victorias absolutas en las 24 Horas de Nürburgring. Una furgoneta Ford Transit rozando los 10 minutos en el circuito más peligroso del mundo. Y una piloto que nunca necesitó que nadie le regalara nada.

Sabine Schmitz, la Reina del Nürburgring, piloto alemana que ganó dos veces las 24 Horas de Nürburgring

Nacida dentro del circuito

Hay pilotos que descubren el Nürburgring. Y hay pilotos que nacen dentro de él.

Sabine Schmitz nació el 14 de mayo de 1969 en Adenau, un pueblo de la región del Eifel, en Renania-Palatinado, Alemania. Su familia regentaba el Hotel am Tiergarten, situado en la localidad de Nürburg, a apenas 300 metros de la entrada a la Nordschleife. En el sótano del hotel funcionaba el restaurante Pistenklause, un punto de encuentro habitual para pilotos de Gran Premio que competían en el Nürburgring cuando la Fórmula 1 aún visitaba el trazado original. Alberto Ascari, Nelson Piquet y otros nombres legendarios pasaron por las mesas del establecimiento familiar.

La primera vuelta de Sabine a la Nordschleife fue en el asiento trasero del BMW de su padre. Tenía seis meses. Si hubiera podido hablar, probablemente habría pedido que acelerara.

Desde niña, la velocidad no fue un capricho: fue una constante. Patines, bicicleta, caballos — todo tenía que ser rápido. A los 13 años, Sabine ya tenía claro que quería ser piloto de carreras. A los 17, cogió el BMW de su madre y se presentó en la Nordschleife. No tenía carné de conducir. Le dijo al encargado de la puerta que tenía edad suficiente para entrar. Fue su primera mentira al Nürburgring. No sería la última vez que el circuito la vería llegar con más determinación que papeles en regla.

Las tres hermanas Schmitz empezaron a competir en carreras locales. Solo Sabine siguió adelante.

La Nordschleife: 20,832 km de verdad sin filtros

Para entender a Sabine Schmitz hay que entender primero dónde competía.

La Nürburgring Nordschleife — el «Infierno Verde» como lo bautizó Jackie Stewart — es un trazado de 20,832 kilómetros que serpentea a través de los bosques del Eifel. Tiene 73 curvas, un desnivel acumulado de aproximadamente 300 metros, y condiciones meteorológicas que pueden cambiar de seco a lluvia torrencial en el espacio de una sola vuelta. Hay secciones donde los coches despegan del suelo. Hay puntos ciegos donde la carretera desaparece detrás de una cresta y solo la memoria te dice hacia dónde girar el volante.

No es un circuito. Es un examen de 20 kilómetros que se repite cada vuelta, y que no perdona ni un solo error.

La Nordschleife lleva abierta al público desde 1927. Cualquier persona con un coche y un peaje puede rodar en ella durante las sesiones de Touristenfahrten. Pero rodar y competir son dos cosas radicalmente diferentes. Y competir durante 24 horas seguidas, con tráfico mixto, cambios de luz y meteorología impredecible, es otra categoría de locura.

Sabine Schmitz no solo competía ahí. Vivía ahí. Se formó ahí. Y dominó el circuito como nadie antes ni después.

Los primeros años: del Ford Fiesta al BMW M3

Sabine se formó profesionalmente en hostelería y como sommelière, siguiendo la tradición familiar. Pero la pista tiraba más que cualquier restaurante.

Sus primeras victorias llegaron en el Nürburgring Circuit Challenge (entonces llamado Castrol-HAUGG Cup), donde ganó tres rondas en 1990 y 1991 al volante de un BMW M3. En 1992, se proclamó campeona absoluta del Ford Fiesta Mixed Cup, una serie de monoplaza basada en coches de producción que exigía precisión y consistencia por encima de todo. Era una categoría menor, pero Sabine ya estaba aprendiendo a exprimir cada caballo de potencia de cualquier coche que le pusieran delante.

En 1995, bajo su nombre de casada — Sabine Reck —, viajó a Sudáfrica para competir en el AA Fleetcare Super Touring Championship con BMW SA Motorsport, pilotando un BMW E36 de turismo. La experiencia fue dura: circuitos desconocidos, compañeros de equipo con años de rodaje local, y un accidente en Killarney que le dejó lesiones en el cuello y la rodilla derecha, obligándola a perderse tres citas consecutivas. Terminó última en la clasificación de la Clase A, sin victorias ni vueltas rápidas.

El fracaso sudafricano no la frenó. La hizo más fuerte. Y en 1996, Sabine volvió al único sitio donde realmente importaba estar.

1996-1997: La primera mujer en ganar las 24 Horas de Nürburgring

Las 24 Horas de Nürburgring son una de las carreras de resistencia más brutales del planeta. No es Le Mans, donde la velocidad punta y la estrategia de combustible dominan el juego. En el Nürburgring, la carrera se disputa en el trazado combinado que incluye la Nordschleife completa — más de 25 kilómetros por vuelta, con tráfico de todas las categorías en pista simultáneamente. De día, de noche, con niebla, con lluvia, con sol. 24 horas sin descanso para el coche ni para los nervios.

En 1996, Sabine Reck — su nombre de casada en ese momento — formó equipo con Johannes Scheid, un veterano local de Kottenborn, en un BMW M3 E36 3.2 litros del Grupo N preparado por Scheid Motorsport. El Grupo N es la categoría más cercana a la serie de producción: motor de serie, suspensión limitada a modificaciones homologadas, peso estándar. Sin trucos aerodinámicos, sin mapas de motor exóticos. Puro piloto contra asfalto.

Ganaron. Absoluto general.

Sabine Schmitz se convirtió en la primera mujer en la historia en ganar una carrera de resistencia de 24 horas de ámbito internacional. No una categoría. No una clase. El absoluto.

En 1997, repitieron. Mismo equipo, mismo coche, mismo resultado. Dos victorias absolutas consecutivas en las 24 Horas de Nürburgring. Hasta la fecha, ninguna otra mujer ha ganado esta carrera.

Pensemos en lo que eso significa. Estamos hablando de un evento donde compiten equipos de fábrica con presupuestos millonarios, pilotos profesionales con décadas de experiencia, y coches preparados específicamente para resistir 24 horas al máximo nivel. Y una mujer de un pueblo de Eifel, con un M3 de Grupo N y un mecánico local, les ganó a todos. Dos veces.

1998: Campeona de la VLN

Si las 24 Horas demostraron que Sabine podía ganar la carrera más dura, la temporada 1998 demostró que podía ganar un campeonato completo.

La VLN (Veranstaltergemeinschaft Langstreckenpokal Nürburgring) es la serie de resistencia que se disputa exclusivamente en la Nordschleife a lo largo de toda la temporada. Son carreras de 4 a 6 horas, con el mismo formato mixto y la misma exigencia que las 24 Horas, pero repetidas mes tras mes. Ganar una carrera es difícil. Ganar el campeonato requiere consistencia absoluta durante toda la temporada.

En 1998, todavía en equipo con Johannes Scheid, Sabine se convirtió en la primera mujer en proclamarse campeona de la VLN. No fue un resultado aislado ni un golpe de suerte. Fue la confirmación de que su dominio sobre la Nordschleife era real, repetible y sostenido.

El Ring-Taxi: 30.000 vueltas y un asiento de copiloto

Paralelamente a su carrera competitiva, Sabine se convirtió en una de las conductoras del legendario BMW Ring-Taxi.

El concepto era simple: un BMW M5 oficial, ligeramente preparado para uso en pista, con un piloto profesional al volante y un pasajero pagando por el viaje de su vida. Una vuelta completa a la Nordschleife a ritmo de carrera, con un piloto que conocía cada bache, cada cambio de rasante y cada punto de frenada del trazado más largo y peligroso del mundo.

Sabine condujo el Ring-Taxi desde sus inicios hasta 2011, cuando dejó el servicio oficial de BMW para operar su propio «Speedbee Racetaxi» con un Porsche GT3 RS. Según sus propias estimaciones, acumuló más de 20.000 vueltas a la Nordschleife hasta 2010, a un ritmo de aproximadamente 1.200 vueltas por año. Fuentes posteriores elevan la cifra total de su carrera a más de 30.000 vueltas, sumando carreras, entrenamientos, sesiones de taxi y vueltas de ocio.

30.000 vueltas. A 20,8 kilómetros por vuelta. Eso son más de 624.000 kilómetros solo en la Nordschleife. Es como dar 15 vueltas al planeta Tierra. En un circuito donde un error a 200 km/h puede matarte.

No existía nadie — hombre o mujer — que conociera la Nordschleife como Sabine Schmitz. Los pilotos profesionales hablaban de ella con respeto. Los aficionados la adoraban. Y los pasajeros del Ring-Taxi salían del coche con una mezcla de terror y euforia que no olvidaban en su vida.

Como ella misma dijo en una entrevista con BMW: «Me encanta mi trabajo conduciendo todo el día en la Nordschleife con el Ring-Taxi. Es muy divertido asustar a la gente. Les encanta que les asusten, así que me pagan por ello.»

Top Gear: La furgoneta que cambió todo

En 2002, Sabine apareció por primera vez en la televisión británica en el programa «Jeremy Clarkson: Meets the Neighbours», llevando a Clarkson de paseo en el Ring-Taxi. Fue una primera toma de contacto. Pero el momento que la catapultó al estrellato internacional llegó en diciembre de 2004, en Top Gear.

La premisa era simple. Jeremy Clarkson se había propuesto completar una vuelta a la Nordschleife en menos de 10 minutos al volante de un Jaguar S-Type diésel. Después de múltiples intentos, sudor y algún susto, Clarkson logró un tiempo de 9 minutos y 59 segundos — un segundo por debajo de su objetivo.

Sabine, que había sido su instructora durante todo el proceso, no se inmutó. Su respuesta fue demoledora: «Te digo una cosa: yo hago ese tiempo en una furgoneta.»

Pero antes de la furgoneta, hubo una demostración brutal. Sabine se subió al mismo Jaguar S-Type y marcó un tiempo de 9 minutos y 12 segundos. 47 segundos más rápida que Clarkson. El equipo de cámaras intentó seguirla con un coche de persecución, pero no pudieron mantener su ritmo. Tuvieron que recurrir a Wolfgang Schubauer, piloto de pruebas oficial de Jaguar, conduciendo un Jaguar S-Type R para poder grabar las imágenes.

En la siguiente temporada (Serie 6, Episodio 7, emitido en 2005), Sabine volvió con la furgoneta prometida: un Ford Transit MK4 diésel. 136 caballos. De 0 a 100 km/h en 21 segundos. Richard Hammond iba de copiloto.

Primer intento: 10 minutos y 23 segundos. Cerca, pero no suficiente.

El equipo aligeró la furgoneta. Fuera los asientos de pasajeros. Fuera todo lo que no fuera estrictamente necesario. Un Dodge Viper de Zakspeed salió delante para abrir camino entre el tráfico y crear un efecto de rebufo en las subidas.

Segundo intento: 10 minutos y 8 segundos. Nueve segundos más lenta que el Jaguar de Clarkson.

No rompió la barrera de los 10 minutos. Pero lo que consiguió fue mucho más importante que un número. Había llevado una furgoneta de reparto diésel, con la aerodinámica de un armario, a un ritmo que dejaba atrás a motos deportivas y coches de calle en la Nordschleife. El vídeo se convirtió en uno de los segmentos más icónicos de la historia de Top Gear.

Y lo más revelador del asunto: su récord de furgoneta en la Nordschleife se mantuvo intacto durante más de una década, hasta que en 2018 el piloto de BTCC Rob Austin logró un 9:58 con un Volkswagen Transporter preparado. Sabine lo había hecho en 2005, con una Transit de serie aligerada.

De invitada a presentadora: la era Top Gear

La aparición de la furgoneta convirtió a Sabine en un fenómeno internacional. Su carisma natural, su humor seco y su capacidad para humillar a cualquier presentador macho alfa con datos y vueltas rápidas la hicieron irresistible para la televisión.

En Alemania, co-presentó desde 2006 el programa «D Motor» en el canal DMAX, donde cada episodio la enfrentaba a un reto diferente: Sabine en un Ferrari 360 contra un camión de carreras de 1.200 CV, Sabine en un Fórmula Renault contra un sidecar de competición. También apareció en Fifth Gear.

Pero fue Top Gear quien la convirtió en estrella global. Tras las apariciones como invitada, en febrero de 2016 la BBC confirmó que Sabine sería co-presentadora de la temporada 23 del programa, junto a Chris Evans, Matt LeBlanc, Chris Harris, Rory Reid y Eddie Jordan. Continuó en las temporadas 24 y 25.

No era una figura decorativa con micrófono. Era una piloto profesional que podía hablar de relaciones de compresión, mapas de motor y geometría de suspensión con la misma soltura con la que hacía bromas sobre los egos de sus compañeros presentadores. Representaba algo que la televisión del motor necesitaba desesperadamente: credibilidad real al volante, sin guion ni personaje.

Frikadelli Racing: el equipo propio

En 2005, Sabine y su pareja Klaus Abbelen fundaron Frikadelli Racing. El nombre venía del negocio familiar de Abbelen: fabricante de Frikadellen, las clásicas albóndigas alemanas. Un nombre que nadie olvidaba.

Abbelen era empresario y piloto amateur con ambiciones serias. Juntos, construyeron un equipo que competiría durante años en la VLN y las 24 Horas de Nürburgring, principalmente con Porsche.

Los resultados de Frikadelli con Sabine al volante fueron consistentes. En 2008, terminaron terceros en el absoluto de las 24 Horas con un Porsche 911 GT3, junto a Edgar Althoff y Kenneth Heyer — solo por detrás de los equipos Manthey respaldados por fábrica que habían ganado en 2006 y 2007. En la Rundstrecken-Challenge Nürburgring, Sabine estableció el tiempo de vuelta más rápido jamás logrado por un coche de aspiración natural en esa competición: 7 minutos y 9 segundos, que luego mejoró a 7:07.

Siguieron compitiendo juntos hasta que el cáncer hizo imposible que Sabine se subiera a un coche de carreras. En 2023, dos años después de la muerte de Sabine, Frikadelli Racing ganó las 24 Horas de Nürburgring con un Ferrari 296 GT3, estableciendo un nuevo récord de distancia con 162 vueltas completadas. Fue la primera victoria de un coche no alemán en la carrera desde 2002. Klaus dedicó la victoria a Sabine.

Más allá del volante

Sabine Schmitz no se definía solo como piloto. Era piloto de helicópteros con licencia desde 2004. Regentó el restaurante Fuchsröhre (La Madriguera del Zorro) en Nürburg, bautizado en honor a una de las secciones más famosas del circuito. Gestionó la Eifelranch am Ring en Barweiler, un rancho con caballos. Era sumiller certificada.

Fue una defensora vocal del Nürburgring durante la campaña «Save the Ring», cuando las costosas ampliaciones y desarrollos inmobiliarios amenazaron con llevar al circuito a la quiebra. Para Sabine, la Nordschleife no era un negocio inmobiliario — era un patrimonio del automovilismo mundial que había que proteger.

También fue embajadora activa de organizaciones benéficas dedicadas a niños y animales, incluyendo Tierhilfe Angel da Relva.

El cáncer: la única carrera que no pudo ganar

A finales de 2017, Sabine fue diagnosticada con cáncer. No lo hizo público inmediatamente. Siguió compitiendo en la VLN durante 2017 como piloto de Porsche. Siguió apareciendo en Top Gear. Siguió siendo Sabine.

En julio de 2020, publicó un mensaje en Facebook explicando por qué se había retirado de una carrera. Describió su enfermedad como «un cáncer extremadamente persistente» que había estado combatiendo durante casi tres años. El tratamiento había funcionado inicialmente, pero la enfermedad había vuelto con fuerza. Cerró el mensaje con unas palabras que decían todo sobre quién era: «Por favor, manteneos sanos y alegres. Nos vemos en el Ring.»

Sabine Schmitz murió el 16 de marzo de 2021 en un hospital de Tréveris. Tenía 51 años.

Frikadelli Racing publicó un comunicado breve: «Sabine Schmitz falleció ayer tras su valiente lucha contra el cáncer. Tenía 51 años. Klaus Abbelen y todos los familiares y amigos están profundamente entristecidos por la pérdida inconmensurable.»

El legado: una curva, un nombre, un estándar

La reacción del mundo del motor fue inmediata y unánime.

Jeremy Clarkson escribió: «Terrible noticia sobre Sabine Schmitz. Una persona tan alegre y llena de energía.»

Paddy McGuinness, presentador de Top Gear: «Brillantemente excéntrica y un ser humano increíble.»

La Fórmula 1 emitió un comunicado oficial: «Pionera, campeona, Reina del Nürburgring. Sabine Schmitz fue un miembro único, querido y apreciado de la familia de nuestro deporte, y una fuerza de la naturaleza para inspirar a una nueva generación de aficionados al automovilismo.»

Sophia Flörsch, piloto de Fórmula 3: «Sabine es la reina del Nürburgring. Siempre será inalcanzable en el Infierno Verde.»

Porsche Motorsport: «La dos veces ganadora de las 24 Horas fue un icono al volante del Porsche de Frikadelli.»

El Nürburgring renombró la primera curva de la Nordschleife como «Sabine-Schmitz-Kurve». No es un homenaje simbólico. Es la primera curva que ves al salir de boxes, la primera curva de cada una de esas más de 30.000 vueltas que Sabine dio al circuito. Cada piloto que entre en la Nordschleife, desde ahora y para siempre, pasará primero por la curva de Sabine.

Los números que hablan solos

DatoCifra
Nacimiento14 de mayo de 1969, Adenau, Alemania
Fallecimiento16 de marzo de 2021, Tréveris, Alemania (51 años)
Victorias 24h Nürburgring2 (1996, 1997) — única mujer en la historia
Campeonato VLN1998 — primera mujer campeona
Podio 24h Nürburgring3.ª en 2008 (Porsche 911 GT3)
Carreras disputadas89
Victorias totales~50 en Nürburgring
Podios16
Vueltas estimadas Nordschleife+30.000
Kilómetros Nordschleife+624.000 km (~15 vueltas al planeta)
Vuelta rápida aspirado natural (RCN)7:07 min
Tiempo Transit Nordschleife10:08 (récord de furgoneta 2005-2018)
Licencia de helicópteroDesde 2004
Equipo fundadoFrikadelli Racing (2005, con Klaus Abbelen)
Curva en su honorSabine-Schmitz-Kurve (1.ª curva Nordschleife)

Lo que Sabine Schmitz significa para el automovilismo

No fue la primera mujer en competir en carreras de resistencia. Pero fue la primera — y hasta hoy la única — en ganar las 24 Horas de Nürburgring. Lo hizo dos veces. Con un coche de Grupo N. Con un equipo local. Sin presupuesto de fábrica.

No necesitó cuotas, titulares condescendientes ni campañas de marketing. Ganó. Y cuando no ganaba, competía con tanta intensidad que nadie se atrevía a cuestionar su sitio en la parrilla.

Su legado no es un discurso sobre igualdad. Es una tabla de resultados. 89 carreras. 50 victorias en el Nürburgring. Dos 24 Horas ganadas. Un campeonato de resistencia. 30.000 vueltas al circuito más exigente del mundo. Y una furgoneta Ford Transit que humilló a pilotos deportivos en directo para millones de espectadores.

La Nordschleife sigue ahí. Sigue siendo peligrosa, implacable y sin filtros. Exactamente como Sabine Schmitz.

La primera curva ahora lleva su nombre.

Comprueba que sigues vivo.

2 comentarios en “Sabine Schmitz”

  1. Nada más que añadir, muy bien articulo. Gracias Antonio.
    Hasta la fecha solo había leído la historia de la Reina del Ring en Alemán.

    1. Muchas gracias. Estuve validando datos unos dias porque no queria meter la pata. En breve hay varias sorpresas en la misma linea, estoy esperando la respuesta de algunas personas relevantes.
      Un abrazo!!

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