FIAT MULTIPLA

Fiat Multipla: El Coche Más Feo del Mundo que fue un Genio Incomprendido

Fiat Multipla de primera generación en color plata estacionado en una calle empedrada de un pueblo italiano con edificios de terracota al fondo

Hay coches que cuando los ves por primera vez piensas: «Esto es un error de diseño.» El Fiat Multipla de 1998 provocó esa reacción en prácticamente todo el planeta. Fue votado repetidamente como el coche más feo jamás fabricado. Se convirtió en meme antes de que existiera la palabra meme. Su frontal parecía el resultado de un accidente entre dos coches diferentes que decidieron quedarse juntos por los hijos.

Y sin embargo, el Multipla fue uno de los coches más inteligentes, más funcionales y más revolucionarios de su época. Y para los que tenemos ojos que ven más allá de la superficie, su diseño tiene una lógica aplastante que la mayoría nunca se molestó en entender.

El Diseño: Locura con Método

El diseño del Multipla fue obra de Roberto Giolito, el mismo diseñador que años después crearía el adorable Fiat 500 de 2007 que todo el mundo ama. La ironía es deliciosa: el hombre que diseñó el coche más feo del mundo también diseñó uno de los más bonitos. Y lejos de ser un accidente o una contradicción, ambos diseños comparten la misma filosofía fundamental: la forma sigue a la función con valentía absoluta.

Giolito no estaba loco. El Multipla tenía un brief de diseño extremadamente específico y desafiante: crear un coche capaz de transportar seis personas en dos filas de tres asientos genuinamente utilizables, con un ancho máximo que no superara los 1.87 metros necesarios para entrar en los estrechos callejones y los aparcamientos de las ciudades italianas. Además, debía ofrecer una visibilidad excepcional para el conductor y una versatilidad interior nunca vista en un coche de su tamaño.

La solución fue radical. En lugar de hacer un monovolumen alto y estrecho como la competencia, Giolito optó por una estructura de doble nivel en el frontal que rompía todas las convenciones estéticas del momento. La parte inferior alojaba los faros principales y los elementos mecánicos. La parte superior, separada por una banda de plástico que recorría todo el perímetro del coche, contenía unos pequeños faros adicionales y los conductos de ventilación.

Esta banda intermedia no era un capricho estético ni un error de ejecución. Era una solución de ingeniería de empaquetamiento: alojaba el cableado eléctrico principal y los conductos del sistema de climatización, liberando un espacio interior precioso que de otra forma habría sido imposible aprovechar. Cada centímetro del Multipla estaba pensado, calculado y justificado por una razón funcional.

El resultado visual era innegablemente chocante. El coche parecía tener dos rostros superpuestos, como si alguien hubiera cortado la mitad superior de un vehículo y la hubiera pegado sobre la mitad inferior de otro diferente. Pero funcionalmente era brillante: la visibilidad desde el interior era panorámica, casi de burbuja. El espacio para seis adultos era genuinamente cómodo, no como esos asientos de emergencia de tercera fila que nadie con piernas puede usar. Y todo esto en una longitud de apenas 3.99 metros, más corto que un Volkswagen Golf de la época.

El Chasis: Innovación Invisible

Uno de los aspectos menos conocidos y más innovadores del Multipla era su estructura. A diferencia de lo que muchos asumieron, el Multipla no utilizaba directamente la plataforma del Fiat Bravo/Brava, aunque compartía algunos componentes con esa familia. En realidad, se construía sobre un chasis semispaceframe de diseño propio, una solución técnica más propia de un coche deportivo que de un monovolumen familiar.

Este concepto de chasis semitubular ofrecía varias ventajas fundamentales. Permitía una flexibilidad de diseño mucho mayor que una plataforma convencional, facilitaba el uso de aceros de alta resistencia para reducir peso sin comprometer la seguridad, y lo más importante para el concepto del Multipla: proporcionaba un suelo completamente plano sin el túnel central de transmisión que estorba en la mayoría de coches de tracción delantera. Este suelo plano era esencial para que los tres asientos delanteros fueran genuinamente utilizables y no solo una curiosidad de marketing.

Interior: Donde el Genio se Hacía Evidente

Si el exterior era polémico, el interior era donde el Multipla ganaba absolutamente todas las batallas contra sus detractores. La disposición 3+3 significaba que había tres asientos individuales delanteros y tres traseros, todos independientes, todos reclinables y todos completamente desmontables sin necesidad de herramientas especiales.

Se podía configurar el interior de docenas de formas diferentes: seis plazas de uso completo, cinco plazas con maletero ampliado retirando un asiento trasero, cuatro plazas con zona de carga generosa, o incluso como furgoneta ligera retirando todos los asientos traseros y el central delantero. La versatilidad era genuina y práctica, no teórica.

El salpicadero estaba montado en posición central, un concepto de diseño que anticipaba tendencias que tardarían una década en generalizarse. Los instrumentos se agrupaban en un pod sobre la columna de dirección. La palanca de cambios estaba ubicada en el salpicadero en lugar del suelo, una decisión que liberaba completamente el espacio entre las tres plazas delanteras y permitía un paso libre de un lado al otro del habitáculo.

La calidad de los materiales era sorprendentemente buena para un Fiat de la época, un periodo en el que la marca italiana no gozaba precisamente de la mejor reputación en acabados interiores. Los asientos eran genuinamente cómodos incluso en viajes de larga distancia. El maletero, con los seis asientos en uso, era reconocidamente pequeño, pero con la fila trasera retirada se transformaba en una zona de carga enorme y accesible.

La Mecánica: Honesta y Eficiente

Bajo el capó, el Multipla ofrecía una gama de motores deliberadamente sensata que no pretendía ser emocionante sino funcional. El motor más popular era el 1.6 16V de gasolina con aproximadamente 103 CV, suficiente para mover los cerca de 1.300 kg del coche con dignidad si no con deportividad. También estaba disponible el excelente 1.9 JTD de 105 CV, un turbodiesel common-rail que proporcionaba un par generoso a bajo régimen, ideal para un coche familiar que frecuentemente circularía cargado con seis ocupantes y equipaje.

Lo más innovador era la versión bipower de gas natural comprimido (metano), que hacía del Multipla uno de los primeros coches ecológicos genuinamente viables del mercado europeo, años antes de que la sostenibilidad se convirtiera en argumento de venta obligatorio. Los tanques de gas natural se alojaban perfectamente bajo el suelo plano del chasis semispaceframe, sin robar ni un centímetro de espacio al habitáculo ni al maletero. Una solución de integración elegante que pasó completamente desapercibida para el público general por culpa de ese frontal imposible.

La suspensión utilizaba esquema McPherson en el tren delantero y eje de torsión en el trasero. No era un coche para correr ni pretendía serlo, pero su comportamiento dinámico sorprendía gratamente a quien le daba una oportunidad: el centro de gravedad era bajo para un monovolumen gracias a la disposición del chasis, y la anchura de vías generosa proporcionaba una estabilidad en curva que no esperabas de un coche con esa pinta.

La Recepción: Odiado y Amado a Partes Iguales

Cuando el Multipla se presentó en el Salón de Ginebra de 1998, las reacciones fueron de una polarización extrema, sin término medio posible. La prensa especializada se dividió violentamente entre quienes lo consideraban un desastre estético imperdonable y quienes reconocían su genialidad funcional como un triunfo del diseño industrial honesto. Los premios reflejaron esta dualidad esquizofrénica: ganó premios al mejor coche familiar por parte de publicaciones como Top Gear, al mismo tiempo que era votado como el coche más feo en prácticamente todas las encuestas populares.

Las ventas fueron razonablemente buenas en Italia, donde la cultura automovilística es históricamente más receptiva a diseños arriesgados y donde la funcionalidad del Multipla en las estrechas calles urbanas de Roma, Nápoles o Florencia era inmediatamente evidente para cualquier conductor. En el resto de Europa, las ventas fueron más modestas, inevitablemente lastradas por un diseño que muchos compradores potenciales simplemente no podían aceptar ni siquiera después de sentarse dentro.

En 2004, Fiat sucumbió a la presión comercial y realizó un rediseño del frontal que suavizaba significativamente las líneas, eliminando la doble banda y dándole un aspecto mucho más convencional y anodino. Irónicamente, la versión original «fea» es hoy la más buscada y valorada por coleccionistas y entusiastas, mientras que la versión «bonita» de 2004 se considera universalmente una concesión cobarde al conformismo estético.

Los Swaps de Motor: Cuando los Locos le Dan Alas

La comunidad de entusiastas del Multipla ha producido algunos proyectos de modificación verdaderamente demenciales que elevan al coche a categoría de leyenda del tuning europeo. Los más documentados son obra de mecánicos polacos e ingleses que decidieron explotar las posibilidades del chasis semispaceframe del Multipla para crear sleepers familiares absolutamente ridículos.

El proyecto más conocido y verificado es un Multipla al que le implantaron el motor del Fiat Coupé 2.0 20V Turbo de cinco cilindros, un swap relativamente viable porque la familia de motores Fiat comparte ciertas dimensiones de montaje. El resultado es un monovolumen familiar con más de 200 CV y un sonido de cinco cilindros que nadie espera escuchar saliendo de un Multipla. Hay documentación fotográfica y testimonios en foros como PistonHeads que confirman la existencia de al menos un ejemplar con intercooler frontal asomando bajo el paragolpes y doble salida de escape.

Otro proyecto confirmado por la comunidad online es un Multipla con el legendario motor Alfa Romeo V6 Busso transplantado, una operación quirúrgica de ingeniería que convierte al Multipla en algo que desafía toda lógica: un monovolumen de seis plazas con el corazón sonoro de un Alfa Romeo GTV.

Estos proyectos representan todo lo que hace grande a la cultura del automóvil: la creatividad sin límites, el sentido del humor mecánico, la rebeldía contra las convenciones y la pasión pura por la ingeniería como forma de expresión personal.

A Mí Me Gusta: Defendiendo lo Indefendible

Voy a decir algo que probablemente me cueste seguidores: a mí el Multipla me gusta. Su diseño me parece honesto, valiente y coherente con su propósito. En un mundo de coches que se parecen todos entre sí, diseñados por el mismo software de optimización aerodinámica y aprobados por los mismos focus groups de marketing, el Multipla tuvo el coraje casi kamikaze de ser diferente.

No fue diferente por accidente. No fue diferente por incompetencia. Fue diferente porque la función dictó la forma con una honestidad brutal, sin concesiones a la vanidad del comprador ni al conformismo del mercado. Cada línea polémica del Multipla tiene una razón de ser ingenieril. Cada centímetro de ese diseño extraño está optimizado para el uso real de personas reales. Y eso, para quien entiende de diseño industrial más allá de las portadas de revista, es infinitamente más respetable que un coche bonito que sacrifica funcionalidad por estética.

El Multipla demostró que la industria del automóvil puede ser valiente. Que un fabricante puede arriesgarse a ser ridiculizado por mantener la integridad de un diseño que prioriza a las personas sobre la apariencia. En un mundo obsesionado con lo superficial, el Multipla fue el coche que dijo: «Me da igual lo que pienses de cómo me veo. Siéntate dentro y dime si funciona.»

Legado: Más Influyente de lo que Crees

El Multipla se dejó de fabricar en 2010, y Fiat nunca ha producido un sucesor directo. Pero su influencia es más profunda de lo que parece a simple vista. El concepto de tres asientos delanteros reapareció años después en vehículos como ciertas configuraciones experimentales de Tesla. La idea de un monovolumen compacto con espacio genuino para seis influyó en el desarrollo de una generación de vehículos que priorizaron el espacio interior sobre las proporciones convencionales.

Hoy, el Multipla original se ha convertido en un coche de culto con una comunidad creciente. Los precios están empezando a subir tímidamente, especialmente para los ejemplares de primera generación con el frontal original en buen estado de conservación. Hay clubes de fans dedicados, encuentros anuales y una comunidad online que defiende el coche con una pasión que sus detractores nunca entenderán, porque nunca se tomaron la molestia de sentarse dentro.

El Fiat Multipla fue el coche que se atrevió a ser feo para ser genial. Y casi treinta años después, su audacia sigue siendo más fresca y más relevante que cualquier SUV genérico que se venda hoy en un concesionario.

1 comentario en “FIAT MULTIPLA”

  1. Pingback: Fiat 1000Tipla Vilebrequin: 1.294 CV y 292 km/h en Le Mans

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio