Oemmedì Fiat 500 V12 Lamborghini: El Cinquecento Que Se Tragó un Toro

Hay engine swaps. Hay engine swaps absurdos. Y luego está lo que Gianfranco Dini hizo en un polígono industrial perdido entre olivares, a una hora al sur de Roma.
Un Fiat 500 de 1971 con el V12 de un Lamborghini Murciélago. No un motor «inspirado en». No una réplica. El bloque completo, la tracción integral, la caja de cambios, la electrónica original y los frenos de disco de un superdeportivo de 580 CV metidos dentro de la silueta más icónica y diminuta de la automoción europea. Esto no es un render. No es un proyecto de garaje que se quedó en Instagram. Es real, ruge, y alcanza los 300 km/h.
Oemmedì Meccanica: La Fábrica de lo Imposible en Acquapendente
Para entender este coche, primero hay que entender quién lo construyó.
Oemmedì Meccanica es un taller familiar ubicado en Acquapendente, un pueblo de la provincia de Viterbo (Lazio, Italia), en una zona artigianale anónima de la Via Antonio Meucci. Desde fuera, parece una nave más dedicada al mantenimiento de maquinaria agrícola. Desde dentro, es un museo secreto de locura mecánica italiana con más de medio siglo de historia acumulada entre sus paredes.
El responsable es Gianfranco Dini, nacido aproximadamente en 1957. Empezó a rondar talleres con nueve años. A los doce ya desmontaba culatas de Fiat 600 y Fiat 1100, las rectificaba y las volvía a montar. Su especialidad siempre fue el rectificado de motores: cortacéspedes, excavadoras Caterpillar, autobuses, coches grandes y pequeños. En 1984 abrió su propio taller. A su lado trabaja su hijo Leonardo Dini, ingeniero de formación, que comparte la misma obsesión por exprimir lo imposible de lo posible.
La página de Facebook de Oemmedì Meccanica presume de más de 50 años de experiencia en el campo de la mecánica. No es marketing vacío. Es la realidad de una familia que ha dedicado su vida a entender cómo funcionan las cosas por dentro y, cuando se aburren de lo convencional, a preguntarse: «¿Y si metemos esto dentro de aquello?»
La Escalada de la Locura: Cada Motor Más Grande Que el Anterior
El Fiat 500 V12 no nació de la nada. Fue el resultado de una escalada metódica, proyecto tras proyecto, cada uno más demencial que el anterior. Oemmedì posee al menos seis Fiat 500 en su taller, y varios de ellos esconden secretos bajo sus carrocerías de juguete.
Fase 1: El Fiat 500 Rojo — Alfa Romeo Boxer 1.300 cc
Todo empezó hace más de treinta años, por petición del propio Leonardo, que de joven ya compartía la adicción paterna. Gianfranco sacó el modesto bicilíndrico de 499 cc del Cinquecento y lo reemplazó con el bóxer de 1.300 cc de un Alfa Romeo 33. El interior permaneció fiel al original: asientos, volante, instrumentación y paneles de la época. Cuatro plazas intactas. El resultado fue un 500 rojo con el triple de potencia original y un sonido que no encajaba con su aspecto. Era el primer paso de una adicción sin cura.
Tras esa conversión, Gianfranco probó también con el motor de la Autobianchi A112 Abarth. El escorpión de Carl Abarth empezaba a marcar el territorio que se avecinaba.
Fase 2: El Fiat 500 Gris — Porsche Flat-6 3.200 cc
El segundo salto fue de otra dimensión. Un bóxer de seis cilindros de un Porsche, 3.200 cc, originalmente con inyección electrónica, que Gianfranco convirtió a carburadores con sus propias manos. El capó trasero pasó a ser una tapa eléctrica de dos piezas. Los ensanchamientos de los pasos de rueda empezaron a ser evidentes. Las tomas de aire en los flancos delanteros de las aletas cobraron sentido por primera vez. El 500 gris era el primer aviso claro de que en Acquapendente estaban jugando a otro nivel.
Fase 3: El Fiat 500 Negro — Ferrari/Lancia V8 3.0L
El tercer escalón trajo ocho cilindros. El motor elegido fue el F105 de 3.0 litros, un V8 de origen Ferrari (el mismo bloque que equipaba el Ferrari 308 y el Mondial) que Lancia adaptó para montar en posición transversal en el legendario Thema 8.32. Esa configuración transversal era clave: permitía utilizar la caja de cambios manual de cinco velocidades del Lancia directamente. La suspensión fue diseñada a partir de componentes del Fiat Coupé.
La carrocería negra, trabajada en chapa metálica a mano según la tradición de la carrocería italiana, conseguía algo extraordinario: que el coche no pareciese excesivamente radical a primera vista. Solo al fijarse bien se percibía el ensanchamiento completo de los cuartos traseros, los pasos de rueda sobredimensionados y el alerón inferior delantero esculpido. Si el V12 es un grito, el V8 era un gruñido contenido que aullaba como una bestia al llegar a las vueltas altas.

El V12: Cuando Lamborghini Llamó a la Puerta
Y aquí llega el dato que casi nadie cuenta bien.
La mayoría de artículos dicen que Oemmedì «metió un motor de Lamborghini» en un Fiat 500. Lo presentan como un capricho unilateral, un proyecto alocado de taller. La realidad es diferente y mucho más interesante.
Según la fuente italiana Rombi di Gloria, que visitó personalmente el taller, fue Lamborghini quien contactó a Oemmedì. Tras conocer el éxito de las versiones con motor Abarth, Porsche y Ferrari, la marca de Sant’Agata Bolognese envió directamente a Acquapendente un propulsor de banco (un motor completo fuera de vehículo) de un Lamborghini Murciélago LP640-4: un V12 de 6.496 cc con tracción a las cuatro ruedas. Un desafío directo. Una apuesta: «A ver si podéis con esto.»
Gianfranco aceptó sin dudarlo.
Hay una discrepancia menor entre fuentes sobre la cilindrada exacta. La web oficial de Oemmedì y Speedhunters registran 6.2 litros (6.192 cc, correspondiente a la primera generación del Murciélago de 2001). Rombi di Gloria especifica 6.496 cc, la cilindrada del LP640. La potencia declarada en todas las fuentes coincide: 580 CV. Independientemente de qué versión exacta del bloque sea, estamos hablando de un motor V12 atmosférico de sesenta grados, con distribución DOHC y cuatro válvulas por cilindro, fabricado bajo los estándares de un superdeportivo que costaba más de 300.000 euros nuevo.
Para contexto: el Fiat 500L de 1971, el modelo base de este proyecto, montaba un bicilíndrico en línea refrigerado por aire de 499 cc que producía 18 CV a 4.400 rpm y un par máximo de 30 Nm. Su peso en vacío era de unos 540 kg y su velocidad máxima alcanzaba 95 km/h.
El V12 que ahora ocupa el lugar donde antes había un asiento trasero y un maletero para dos bolsas de la compra multiplica esa potencia original por 32. Treinta y dos veces. El motor solo pesa más que todo el coche original.
3.000 Horas: Anatomía de una Obra de Ingeniería Artesanal
La construcción del Fiat 500 V12 consumió 3.000 horas de trabajo. Si una persona trabajase ocho horas diarias, cinco días a la semana, tardaría más de 14 meses. Para Gianfranco y Leonardo, que compaginaban este proyecto con el trabajo habitual del taller, el proceso se extendió considerablemente más.
Lo que hace único este proyecto desde el punto de vista de la ingeniería es que no se utilizaron centralitas electrónicas del mercado aftermarket. Ninguna ECU Haltech, MoTeC o Link. Nada. Toda la electrónica es original Lamborghini. La lógica detrás de esta decisión es brillante en su simplicidad: Oemmedì no construyó un coche con un motor de Lamborghini. Construyó una nueva carrocería alrededor de un Lamborghini completo. Desmontaron el donante, conservaron todos los órganos vitales y el sistema nervioso original, los dispusieron sobre una estructura nueva y fabricaron una piel a su alrededor.
Ficha Técnica Verificada
Motor:
- Lamborghini Murciélago V12, 6.2L (fuentes alternativas: 6.5L), atmosférico
- 580 CV
- Escape deportivo
- Depósitos de aceite y agua de fabricación propia: 18 litros cada uno
- Dos radiadores con tres filas de elementos
- Dos ventiladores eléctricos
- Radiador de aceite dedicado
Transmisión:
- Tracción integral AWD, diferencial viscoso Lamborghini Murciélago, reparto 60-40% (trasero-delantero)
- Caja de cambios de seis velocidades Lamborghini
- Palieres (semiárboles de transmisión) modificados a partir de los originales Lamborghini
- Embrague sinterizado
Suspensión y frenos:
- Eje delantero: doble triángulo (double wishbone), barra estabilizadora y barra antivuelco
- Eje trasero: doble triángulo, barra estabilizadora y barra antivuelco
- Discos y pinzas de freno: estándar de Lamborghini Murciélago (sin modificar)
Ruedas y neumáticos:
- Llantas OZ del Lamborghini Diablo, 18 pulgadas
- Neumáticos delanteros: 245/35 R18
- Neumáticos traseros: 335/30 R18 (Pirelli P Zero)
Dimensiones:
- Longitud: 3.140 mm
- Ancho eje delantero: 1.660 mm
- Ancho eje trasero: 1.740 mm
- Batalla (distancia entre ejes): 2.220 mm
Prestaciones (según Pirelli y fuentes italianas):
- Velocidad máxima: superior a 300 km/h (sin limitador)
- 0-100 km/h: aproximadamente 3 segundos
- El 500 original: velocidad máxima de 95 km/h
Para poner esas dimensiones en perspectiva: el Fiat 500 original medía 2.970 mm de largo y 1.320 mm de ancho. El coche de Oemmedì es 170 mm más largo y, en el eje trasero, 420 mm más ancho. Como describió Speedhunters, el coche es «casi tan ancho como largo.»
Detalles Que Nadie Cuenta
Las ventanillas traseras se quitan para el mantenimiento
El V12 ocupa literalmente todo el espacio posterior del habitáculo. La parte superior del motor asoma como una caja entre los asientos del conductor y el pasajero. Para cualquier revisión mecánica del propulsor, las ventanillas traseras se extraen físicamente. Es la única forma de acceder al bloque. Como escribió un periodista de Speedhunters tras verlo en persona: «Ese motor no va a salir de ahí nunca.»
Las llantas son del Diablo, no del Murciélago
Un detalle que pasa desapercibido en la mayoría de artículos. Las llantas OZ de 18 pulgadas no son del Murciélago, sino del Lamborghini Diablo, el modelo anterior. El resto del tren motriz, la transmisión, los frenos y toda la electrónica sí proceden del Murciélago, pero Gianfranco eligió las ruedas del Diablo, probablemente por cuestiones de offset, ancho y estética sobre las proporciones miniaturizadas del 500.
Brian Johnson de AC/DC probó el coche y lo firmó
El frontman de AC/DC, Brian Johnson, reconocido coleccionista de coches y piloto amateur (participó en las 24 Horas de Daytona en 2012, siendo el primer músico en competir en una carrera de primer nivel), visitó Oemmedì para probar el Fiat 500 V12. Lo hizo para su programa de televisión Cars That Rock with Brian Johnson, emitido en el canal Quest (Reino Unido) y luego en Discovery Channel / Velocity Channel a partir de 2016. Johnson firmó el propio coche con un autógrafo que aún se conserva sobre la carrocería.
Ganador del Tuning World Bodensee
El Fiat 500 V12 ganó el concurso del Tuning World Bodensee, el evento anual de referencia del tuning europeo que se celebra a orillas del lago Constanza (Alemania). Este certamen reúne cada año las creaciones más extremas y mejor ejecutadas del continente. Es el equivalente europeo a ganar el SEMA Award en Estados Unidos. No es un premio a la locura: es un reconocimiento a la calidad de ejecución.
Se presentó en el Motor Show de Bolonia en 2012
El debut público del Fiat 500 V12 fue en el Motor Show de Bolonia de 2012, según confirma la propia web oficial de Oemmedì Meccanica. Bolonia es la capital de la Motor Valley italiana, la región que alberga a Ferrari, Lamborghini, Maserati, Pagani y Ducati. Presentar un Fiat 500 con motor Lambo en el corazón geográfico de esas marcas no fue casualidad. Fue una declaración de intenciones.
El coche NO está homologado para circular por carretera
A pesar de ser completamente funcional, el Fiat 500 V12 de Oemmedì carece de homologación para uso en vía pública. Es una pieza de exhibición y demostración técnica. Un dato que a menudo se omite en los artículos que lo cubren.
El Siguiente Nivel: Un V12 de Bugatti EB110
En una entrevista publicada por Pirelli en 2019, Gianfranco Dini reveló cuál era el siguiente paso en su escalada de motores imposibles: un Bugatti EB110.
El EB110 fue el superdeportivo creado por el empresario italiano Romano Artioli a principios de los noventa para resucitar la marca Bugatti. Su motor es un V12 de 3.5 litros con cuatro turbocompresores, 560 CV en la versión GT y 611 CV en la versión Super Sport. Se fabricaron aproximadamente 120 unidades entre 1991 y 1995 antes de que la empresa quebrara. Es uno de los motores más raros y exclusivos jamás producidos en serie.
Según Gianfranco, el motor del EB110 les fue entregado directamente con el objetivo de superar la potencia del 500 con motor Lamborghini. Además, mencionó que también estaban desarrollando un concepto híbrido de tracción delantera. Como dijo Pirelli en su artículo: «Porque el futuro de Oemmedì también es verde.»
Hasta la fecha de esta publicación, no hay confirmación pública de que el proyecto del Bugatti EB110 se haya completado. Si existe, sería probablemente la quintaesencia del engine swap más extremo jamás concebido: un V12 biturbo (o cuatriturbo) de Bugatti dentro de un Fiat 500. Si Gianfranco lo ha conseguido, el mundo del automóvil todavía no lo sabe.

La Paradoja del Peso y la Potencia
Uno de los datos más citados — y más difíciles de verificar con exactitud — es el peso del Fiat 500 V12.
Una fuente (The Awesomer) lo sitúa en aproximadamente 500 kg (1.100 libras). Si fuera cierto, estaríamos ante una relación peso/potencia de 0,86 kg/CV, más extrema que un Koenigsegg Jesko, un Bugatti Chiron o cualquier coche de producción existente.
Para contextualizar: el Fiat 500 original pesaba entre 490 y 540 kg. El Lamborghini Murciélago completo pesaba unos 1.650 kg. Es evidente que Oemmedì eliminó toda la carrocería y estructura original del donante, conservando únicamente motor, transmisión, frenos y electrónica. La nueva estructura del 500, aunque reforzada, es infinitamente más ligera que el monocasco de aluminio y acero del Murciélago.
La cifra real probablemente se sitúe entre 900 y 1.100 kg. Aun así, con 580 CV moviendo esa masa, la relación peso/potencia sigue siendo demencial. Para una estimación conservadora de 1.000 kg, hablamos de 1,72 kg/CV. Un Porsche 911 GT3 RS tiene una relación de aproximadamente 2,7 kg/CV. Un Ferrari 488 Pista, 2,1 kg/CV. El 500 V12 los humilla a ambos en ese ratio.
Y lo hace con neumáticos 335 de sección trasera, tracción integral y frenos de superdeportivo. Esto no es una bomba incontrolable. Es una bomba que, dentro de lo posible, alguien se tomó la molestia de poder controlar.
Lo Que Este Coche Dice Sobre Italia y Sobre la Mecánica
El Fiat 500 V12 de Oemmedì no es un ejercicio de tuning. Es un ejercicio de ingeniería artesanal a nivel de coachbuilder, ejecutado por un hombre que empezó rectificando culatas a los doce años y que no paró hasta meter un V12 de superdeportivo en el utilitario más pequeño de Europa.
Hay algo profundamente italiano en todo esto. El Fiat 500 fue el coche que motorizó Italia en los años cincuenta, el equivalente transalpino del Volkswagen Escarabajo o el Mini británico. Fue el símbolo de la movilidad de masas, del pragmatismo absoluto, de hacer mucho con poco. Lamborghini, por el contrario, representa la exclusividad radical, la potencia sin disculpas, el lujo mecánico reservado para los menos. Meter uno dentro del otro es la metáfora perfecta de un país que siempre ha entendido que lo sagrado y lo profano van de la mano.
Gianfranco Dini no tiene un equipo de ingenieros con títulos del Politecnico di Milano. Tiene cincuenta años de callos en las manos, un hijo ingeniero que comparte su visión y un taller entre olivares donde la frontera entre lo posible y lo absurdo lleva décadas derribada.
No necesitó CAD. No necesitó simulaciones CFD. Necesitó saber cómo se comporta el metal cuando lo calientas, cómo distribuir peso cuando cada kilo importa, cómo hacer que una carrocería de los años sesenta conviva con un tren motriz del siglo XXI sin que nada se rompa.
El periodista de Speedhunters que visitó el taller explicó la lógica del build de una forma que merece ser recordada: entre 2001 y 2010 se fabricaron poco más de 4.000 unidades del Murciélago. Son superdeportivos, se cuidan, pero algunos acaban en accidentes y ese salvamento tiene que ir a algún sitio. Oemmedì, dedicado al negocio de la restauración y la reparación, puede conseguir prácticamente cualquier cosa. Lo que hicieron fue desmontar el donante, conservar los órganos y el sistema nervioso completo, distribuirlo todo sobre un plano y construir una estructura nueva para albergarlo. Sin ECUs aftermarket. Sin piezas de múltiples fabricantes que requieran fusionar instalaciones eléctricas. Todo original, todo integrado, simplemente reducido de escala.
Y cuando Speedhunters, la biblia mundial del car culture, publicó su reportaje en enero de 2014, se convirtió en su historia más leída del año. Diez años después, en 2024, la rescataron de sus archivos para un Throwback Thursday. Porque hay coches que no envejecen. Este es uno de ellos.

El Fiat 500 de Oemmedì en Números: Antes y Después
| Dato | Fiat 500L (1971) Original | Oemmedì Fiat 500 V12 |
|---|---|---|
| Motor | 2 cilindros en línea, 499 cc, aire | V12 60°, 6.2L (¿6.5L?), líquido |
| Potencia | 18 CV (4.400 rpm) | 580 CV |
| Par motor | 30 Nm (3.500 rpm) | ~580 Nm (estimado) |
| Tracción | Trasera | Integral AWD (60/40) |
| Cambio | 4 velocidades manual | 6 velocidades Lamborghini |
| Vel. máxima | 95 km/h | +300 km/h |
| 0-100 km/h | No aplicable | ~3 segundos |
| Longitud | 2.970 mm | 3.140 mm |
| Ancho | 1.320 mm | 1.740 mm (eje trasero) |
| Frenos | Tambor | Discos ventilados Murciélago |
| Neumáticos | 125 SR 12 | 335/30 R18 (traseros) |
| Multiplicador de potencia | — | ×32 |
Por Qué Este Coche Importa Más de lo Que Crees
Vivimos en una época donde cualquier chaval con un portátil y acceso a Midjourney puede generar un render de un Fiat 500 con motor de cohete espacial. Donde cada semana aparece un nuevo «proyecto» en redes que consiste en tres fotos del motor fuera del coche, un GoFundMe y una promesa de que «pronto» estará terminado. Donde la palabra «build» se ha devaluado hasta significar «he comprado piezas y les he hecho fotos.»
El Fiat 500 V12 de Oemmedì es la antítesis de todo eso.
No hay renders. No hay crowdfunding. No hay sponsors. No hay un equipo de marketing detrás generando hype para un producto que todavía no existe. Hay un taller entre olivares, un padre que lleva medio siglo con las manos dentro de motores, un hijo ingeniero que heredó la misma enfermedad, y 3.000 horas de trabajo real — de cortar metal, de soldar, de probar, de equivocarse, de volver a empezar — hasta que un Cinquecento de 18 CV arrancó con 580.
Gianfranco Dini no construyó este coche para Instagram. Lo construyó porque Lamborghini le dijo que no se podía hacer. Y cuando alguien le dice eso a un mecánico italiano con cinco décadas de oficio, lo único que consigue es darle una razón para levantarse al día siguiente.
El coche no está homologado. No se puede matricular. No va a ganar ninguna carrera. No genera ingresos. No tiene sentido práctico ninguno.
Y precisamente por eso es perfecto.
Porque los coches que cambian las reglas nunca fueron prácticos. El Shelby Cobra no era práctico. El Lancia Stratos no era práctico. El primer 911 Turbo no era práctico. Eran declaraciones de intenciones de personas que entendían algo que los análisis de mercado nunca van a capturar: que la ingeniería, cuando se empuja hasta el límite del absurdo con las manos de alguien que sabe lo que hace, deja de ser ingeniería y se convierte en arte.
Gianfranco y Leonardo Dini son artistas. Su lienzo pesa 580 CV y suena como el fin del mundo.
Y en algún lugar de ese taller de Acquapendente, un motor de Bugatti EB110 sigue esperando su turno.
Comprueba que sigues vivo.
