Opel Speedster

Opel Speedster: el deportivo alemán que nació en Inglaterra, salvó a Lotus y humilló a coches que costaban diez veces más


Hay coches que nacen con un problema de identidad. El Opel Speedster es uno de ellos. Un deportivo con chapa alemana, chasis británico, motor de utilitario y un precio que hacía sudar a los Porsche Boxster de la época en cada curva. Se fabricó durante cinco años exactos — del 17 de julio de 2000 al 22 de julio de 2005 — y solo salieron 7.207 unidades de la fábrica de Lotus en Hethel, Norfolk. No de Rüsselsheim. No de ninguna planta de GM. De la misma nave donde se montaban los Lotus Elise.

Y eso no es un detalle menor. Es la clave de toda la historia.

El pacto que salvó al Elise

A finales de los noventa, Lotus estaba contra las cuerdas. El Elise Series 1 había salvado a la compañía del abismo, pero las nuevas normativas europeas de seguridad pasiva para el año 2000 lo condenaban a muerte. No cumplía los requisitos de impacto. Lotus necesitaba diseñar un Elise completamente nuevo — el Series 2 — y no tenía dinero para hacerlo.

En octubre de 1999, se firmó el acuerdo: General Motors pondría los fondos a cambio de que Lotus desarrollara y fabricara un deportivo sobre la nueva plataforma del Elise S2 para las marcas Opel y Vauxhall. Lotus amplió su fábrica de Hethel hasta una capacidad de 10.000 coches anuales, reservando unas 3.500 plazas para el Speedster.

Piénsalo un segundo. Sin el dinero de GM para el Speedster, Lotus probablemente no habría podido financiar el Elise Series 2. Sin ese acuerdo, el Elise podría haber muerto en el año 2000. El coche más icónico de Lotus del siglo XXI existe, en parte, porque Opel necesitaba un deportivo que no sabía fabricar.

El chasis de 72 kilos

La plataforma del Speedster era una variante del Elise S2 con 30 mm más de batalla y estribos más bajos para facilitar la entrada y salida. El chasis era una bañera monocasco de extrusiones de aluminio pegadas — la especialidad absoluta de Lotus — que pesaba solo 72 kilos. La carrocería completa era de fibra de vidrio. El resultado: 875 kg en la versión atmosférica. Cien kilos menos que un Toyota MR2 de la época. Doscientos kilos menos que un Porsche Boxster.

Solo alrededor del 10% de las piezas eran intercambiables entre el Speedster y el Elise, según las propias declaraciones de Opel. Pero lo que compartían era lo que importaba: la arquitectura de aluminio, la suspensión de doble triángulo en las cuatro ruedas y esa rigidez torsional que hacía que el coche se comunicara con el asfalto como si fuera una extensión de tu sistema nervioso.

La dirección de cremallera sin asistencia era idéntica a la del Elise. Muchos periodistas especializados la describieron como telepática. Cuando girabas el volante Momo, sentías cada irregularidad del asfalto, cada cambio de agarre, cada grano de arena bajo el neumático delantero.

El hombre que dibujó el Quattro también dibujó esto

El diseño exterior fue obra de dos personas: el australiano Niels Loeb como diseñador jefe y el británico Martin Smith como director de diseño. El interior lo firmó Steven Crijns, de Lotus.

Pero la historia de Martin Smith merece un párrafo aparte — o un artículo entero. De crío, escribió cartas a Alec Issigonis, el creador del Mini, preguntándole cómo convertirse en diseñador de coches. Issigonis le contestó con amabilidad y le recomendó estudiar ingeniería. Smith le hizo caso. Estudió ingeniería en Liverpool, sacó un máster en diseño de vehículos en el Royal College of Art de Londres y en 1973, con 23 años, consiguió su primer trabajo: en Porsche. Su primer proyecto allí fue el Martini Porsche 911 RSR de competición.

De Porsche pasó a Audi, donde transformó el anodino Audi Coupé en el legendario Audi Quattro — el coche que cambió los rallies para siempre. En 1997 llegó a Opel como director de diseño de compactos, y ahí creó el Speedster. En 2004, Ford se lo llevó para liderar el diseño en Europa, donde inventó el lenguaje «Kinetic Design» que definió los Ford Mondeo, Fiesta y Focus de una generación entera.

El mismo cerebro que dibujó el Quattro y el Speedster luego diseñó el Ford Fiesta que vendió millones. Si eso no te parece fascinante, comprueba que sigues vivo.

Motor de Astra, alma de Lotus

El motor era el dato que hacía temblar a los esnobs. La versión atmosférica montaba el 2.2 litros Z22SE Ecotec de cuatro cilindros en línea de aluminio, el mismo bloque que equipaba el Opel Astra. En Estados Unidos, ese mismo motor iba en el Chevrolet Cobalt, el Pontiac Sunfire y el Saturn Vue. Producía 147 CV y 203 Nm de par, suficientes para un 0-100 km/h en 5,9 segundos y 217 km/h de velocidad punta. Con 875 kilos, no necesitaba más.

Pero la clientela pidió más. Y en 2003 llegó la versión Turbo con el 2.0 litros Z20LET del Opel Performance Center (OPC): 200 CV, 250 Nm, 0-100 en 4,9 segundos y 242 km/h. El peso subía a 930 kg. Seguía siendo un peso pluma. La relación peso/potencia — 4,65 kg/CV — estaba al nivel de deportivos que costaban tres o cuatro veces más.

La caja de cambios era una Getrag F23 manual de cinco velocidades, compartida con el Astra OPC. El tacto mecánico del cambio, en un coche tan ligero y tan directo, convertía cada marcha en un acto deliberado.

Y aquí viene la paradoja más deliciosa del Speedster: el coche más exótico del concesionario Opel usaba piezas de mantenimiento que podías comprar en cualquier recambista. Filtros de aceite, bujías, pastillas de freno — todo del catálogo estándar de GM. El mantenimiento de un Speedster costaba lo mismo que el de un Astra.

La versión que casi nadie conoce: VXR220

En 2004, Vauxhall fabricó una edición limitada de solo 60 unidades del VXR220 — la versión definitiva del concepto. Motor turbo repotenciado a 220 CV y 300 Nm. Frenos mayores. Suspensión rebajada. Neumáticos mejorados. Llantas Speedline de 16 pulgadas delante y 17 detrás — volviendo a la filosofía del Elise original, que Opel había abandonado al montar 17 pulgadas en ambos ejes por estética, sacrificando agilidad.

El único color disponible era Calypso Red. Sesenta coches rojos, fabricados a mano en Hethel, con las entrañas del OPC al máximo. Hoy son piezas de coleccionista.

8:34 en Nordschleife. Con 200 CV.

En abril de 2004, la revista alemana sport auto cronometró el Speedster Turbo de serie en el Nürburgring Nordschleife: 8 minutos y 34 segundos. Para poner ese tiempo en contexto, era solo dos segundos más lento que un Porsche Boxster S y un BMW Z4 3.0 SMG. Y más rápido que un Maserati Coupé Cambiocorsa, un BMW M5 E39, un Mercedes CLK 55 AMG y un Audi S4 Avant.

Con 200 CV. En un coche que pesaba 930 kilos. Contra máquinas con el doble o el triple de potencia y presupuesto.

Eso no se consigue con caballos. Se consigue con kilos. Con rigidez. Con geometría de suspensión. Con Lotus.

La prensa lo adoró. Los concesionarios no sabían qué hacer con él.

El VX220 Turbo ganó el premio al Coche del Año de Top Gear en 2003. También fue Performance Car of the Year de Car magazine y Best Roadster de What Car? tres años consecutivos (2001, 2002 y 2003). Jeremy Clarkson dijo en televisión, después de conducirlo: «Solo hay una cosa que me va a sacar de este circuito hoy, y es que se quede sin gasolina. Y es la primera vez que he pensado eso al volante de un Vauxhall.»

Pero el Speedster tenía un problema que ningún ingeniero podía resolver: la chapa. Llevaba el logo de Opel. Y los concesionarios de Opel vendían Corsas, Astras y Vectras a familias. No sabían vender un deportivo biplaza de motor central sin maletero, sin techo fijo y sin calefacción en los asientos. El Speedster era mejor equipado que el Elise — traía ABS y airbag de serie, algo que Lotus ni ofrecía — era más rápido y costaba menos. Pero el Elise se vendía mejor. Porque decía «Lotus» en el morro.

Se vendieron siete veces más Speedsters y VX220 en Alemania y Reino Unido que en Francia. La marca pesaba más que el producto. Y eso es una lección que la industria del automóvil sigue sin aprender.

El ECO Speedster: 17 récords mundiales con un diésel de 1.3 litros

En el Salón de París de 2002, Opel presentó el ECO Speedster: un concepto basado en el Speedster con carrocería completamente nueva de fibra de carbono, puertas de ala de gaviota, sin retrovisores y un coeficiente aerodinámico de 0,20. Pesaba solo 660 kg. Y montaba un motor diésel.

No cualquier diésel. Era el nuevo 1.3 CDTI Ecotec de cuatro cilindros con inyección common-rail, turbo de geometría variable y 112 CV. El primer motor desarrollado por la joint venture Fiat-GM Powertrain. Ese motor te suena aunque no lo sepas: es el abuelo directo del Fiat 1.3 MultiJet, probablemente el motor diésel más fabricado de la historia, montado en millones de Puntos, Corsas, Swifts y Pandas por todo el planeta.

El objetivo de Opel era demostrar la fórmula «2,5 x 250»: alcanzar 250 km/h consumiendo solo 2,5 litros de gasóleo a los 100 km. El 27 de julio de 2003, en el centro de pruebas de Opel en Dudenhofen, el ECO Speedster lo consiguió. Y de paso batió 17 récords internacionales para prototipos diésel sobrealimentados en carreras de 24 horas. Velocidad máxima registrada: 256,739 km/h. Consumo medio: 2,54 litros a los 100 km. Velocidad media durante 24 horas: 225 km/h.

Y todo esto no era algo nuevo para Opel. En 1972, un Opel GT modificado con motor turbodiésel de 2,1 litros y 95 CV ya había batido récords mundiales de velocidad para coches diésel en Dudenhofen, alcanzando 197,5 km/h. El ECO Speedster era el heredero espiritual de aquella locura, 30 años después. Se construyeron solo tres prototipos.

Un coche sin sucesor

La producción terminó el 22 de julio de 2005. GM no tuvo un reemplazo directo hasta febrero de 2007, cuando el Opel GT — basado en el Pontiac Solstice y el Saturn Sky — llegó al mercado europeo. Pero el GT no tenía versión con volante a la derecha para Reino Unido. Y no era lo mismo. No llevaba ADN de Lotus.

Y luego, como chiste cósmico, existió un único Vauxhall VX220 con chapa de Daewoo, expuesto en el aeropuerto de Incheon en Corea del Sur como pieza promocional. Solo uno. Un coche fabricado en Inglaterra, diseñado por un australiano y un británico para una marca alemana, con motor de utilitario americano, vestido con una chapa coreana y expuesto en un aeropuerto. Si eso no resume la globalización del automóvil, nada lo hace.

Por qué el Speedster importa hoy

El Opel Speedster demostró algo que la industria sigue resistiéndose a aceptar: que quitar peso es más eficaz que añadir potencia. Que un coche de 200 CV y 930 kg puede humillar a máquinas de 400 CV y 1.800 kg en un circuito real. Que la ingeniería de chasis importa más que los caballos en la ficha técnica. Y que el nombre en la chapa no debería ser más importante que lo que hay debajo.

Y ahora, en 2026, la industria ha decidido ir exactamente en la dirección contraria. El coche eléctrico medio pesa más de 2.000 kg. El Tesla Model S Plaid pesa 2.162 kg — más del doble que un Speedster Turbo — y necesita 1.020 CV solo para compensar la física de mover esa masa. Hemos cambiado chasis de aluminio de 72 kilos por packs de baterías de 500. Hemos sustituido la ingeniería de peso por la fuerza bruta de los kilovatios. El Speedster hacía 8:34 en Nordschleife con 200 CV porque los ingenieros de Lotus entendían que el mejor caballo es el kilo que no tienes que mover. Pero claro, eso no sale en la ficha de Instagram. ¿Eh, EV lovers?

7.207 unidades en cinco años. Un chasis de aluminio de 72 kilos. Un motor de Astra. Y la capacidad de poner nervioso a un Porsche Boxster S en Nordschleife.

Comprueba que sigues vivo.


Ficha técnica verificada — Opel Speedster (2000-2005)

DatoSpeedster 2.2Speedster TurboVXR220
Motor2.2L Z22SE I42.0L Z20LET Turbo I42.0L Z20LET Turbo I4
Potencia147 CV / 108 kW200 CV / 149 kW220 CV / 164 kW
Par motor203 Nm @ 2.500 rpm250 Nm @ 1.950-5.500 rpm300 Nm
Caja de cambiosGetrag F23, 5 vel. manualGetrag F23, 5 vel. manualGetrag F23, 5 vel. manual
Peso875 kg930 kg~930 kg
0-100 km/h5,9 s4,9 s~4,5 s
Velocidad máxima217 km/h242 km/h246 km/h
ChasisAluminio extruido pegadoAluminio extruido pegadoAluminio extruido pegado
Peso chasis72 kg72 kg72 kg
CarroceríaFibra de vidrioFibra de vidrioFibra de vidrio
TracciónMotor central trasversal, propulsión traseraÍdemÍdem
SuspensiónDoble triángulo (4 ruedas)Doble triángulo (4 ruedas)Doble triángulo (4 ruedas)
Batalla2.329 mm2.329 mm2.329 mm
Longitud3.790 mm3.790 mm3.790 mm
Anchura1.707 mm1.707 mm1.707 mm
Altura1.113 mm1.113 mm1.113 mm
FabricaciónLotus, Hethel (UK)Lotus, Hethel (UK)Lotus, Hethel (UK)
Unidades fabricadas60
Producción total7.207 unidades (todas las versiones)
Nürburgring Nordschleife8:34 (sport auto, 04/2004)

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