VAMTAC AX4: lo que Urovesa no te cuenta del salto que se acaba de jugar en París

Uro Vamtac AX4

Hay una cosa que pasa cuando una empresa lleva treinta años fabricando el mismo coche y de repente saca uno nuevo. No es que se les haya ocurrido una idea bonita un martes por la mañana. Es que el coche viejo, por bueno que fuera, ya tocaba techo. Y eso, en una empresa que vive de vender a ejércitos, es una decisión que da vértigo.

Urovesa acaba de presentar el VAMTAC AX4 en Eurosatory, la feria de defensa de París, el 15 de junio. Y si lees las notas de prensa te van a contar lo de las cuatro toneladas de carga, las once plazas, el blindaje modular. Todo cierto. Pero ninguna te va a contar lo que de verdad significa ese vehículo. Porque el AX4 no es un coche nuevo. Es una empresa de Valga, en Pontevedra, decidiendo que su producto estrella ya no le daba para seguir creciendo. Y eso es mucho más interesante.

Déjame que te lo cuente desde tres sitios a la vez, porque este bicho no se entiende mirándolo solo por un lado.

Primero: por qué el ST5 ya no daba más

Para entender el AX4 tienes que entender de dónde viene. El VAMTAC ST5 es el todoterreno táctico que Urovesa fabrica desde 2013, la versión madura de una familia que arrancó allá por 1998. Es un vehículo serio: lo usan más de treinta países, el Ejército español tiene cientos de ellos, y se ha ganado el respeto a base de años en zonas duras. Las Fuerzas Armadas españolas firmaron un contrato marco para recibir hasta 663 unidades entre 2020 y 2025. Eso no se consigue con un coche mediocre.

¿Las cifras del ST5? Carga útil de hasta 2,5 toneladas, masa máxima de 5,3, motor de seis cilindros turboalimentado que da entre 187 y 245 caballos según la versión, y 135 kilómetros por hora de punta. Mide 4,8 metros de largo y pesa en vacío entre tres y tres toneladas y media. Buen coche. Coche probado.

Pero aquí está el detalle que importa, y es de física pura, no de marketing. Cuando tú quieres meter más blindaje en un vehículo, le metes peso. Y cuando le metes peso, te comes carga útil, te comes movilidad, te comes autonomía. Es un pulso permanente entre proteger a la tropa y que el coche siga siendo ágil. El ST5, con su chasis y su mecánica, tenía un margen. Y ese margen, después de tres décadas de evolución de la plataforma, ya estaba prácticamente exprimido.

Lo que Urovesa decidió no fue mejorar el ST5 un poco más. Eso ya lo habían hecho mil veces. Lo que decidieron fue diseñar una plataforma nueva desde abajo, una que naciera ya pensando en cargar más blindaje sin morir en el intento. Por eso el AX4 sube la carga útil a cuatro toneladas y la capacidad a once ocupantes, conductor incluido. No es un ST5 con más músculo. Es otra cosa.

La propia empresa lo dice de una manera que me parece reveladora: el AX4 es complementario al ST5 «por la parte superior». O sea, no lo sustituye. El ST5 sigue vivo, y según Urovesa le queda larga vida por delante. El AX4 se coloca un escalón por encima, para las misiones donde necesitas más protección y más capacidad. Es como cuando tienes una caja de herramientas que funciona y, en vez de tirarla, le añades una llave más grande para los tornillos que la pequeña no agarra.

Segundo: el dilema que tienen todos y que aquí se nota

Esto es lo que más me gusta del AX4, porque es donde el oficio se ve de verdad. La propia gente de Urovesa lo ha explicado en París sin rodeos: el principal desafío del proyecto ha sido subir la capacidad de carga y de blindaje y, a la vez, mantener la movilidad. Y para eso hace falta un centro de gravedad relativamente bajo, equilibrio en la suspensión y el máximo nivel de tracción posible.

Quien haya tocado un vehículo pesado sabe lo que hay detrás de esa frase. Cuando subes el centro de gravedad, el coche se vuelve un peligro en curva y en terreno irregular. Vuelca. Cuando metes blindaje arriba —porque ahí es donde van las placas que protegen a los ocupantes— subes peso precisamente en el sitio donde más daño hace al equilibrio. Así que el reto no es solo blindar. El reto es blindar manteniendo el coche pegado al suelo, con la suspensión trabajando para que la masa extra no se convierta en un problema cada vez que pisas una rampa.

El blindaje del AX4, según Urovesa, es combinado: balístico, anti-minas y contra artefactos explosivos improvisados, los famosos IED. Y la plataforma admite blindaje adicional, sobre todo para protección frente a minas. Esto último tiene su miga. La protección contra minas y la protección balística no van por el mismo sitio. Una mina te ataca desde abajo, con una onda expansiva brutal que sube por el suelo del vehículo; ahí lo que necesitas es geometría del casco, formas en V que desvíen la explosión, y asientos que absorban el golpe para que no le rompan la columna a la tropa. La amenaza balística te ataca desde los lados; ahí necesitas placas. Diseñar un coche que aguante las dos cosas sin convertirse en un ladrillo de cinco toneladas que no se mueve es, de verdad, donde está el mérito.

Y todavía hay otra capa. El VAMTAC tradicional tenía detalles de ingeniería que no se ven en las fotos pero que marcan la diferencia en campo: tracción total que permite seguir circulando a plena carga apoyado sobre una sola rueda sin perder agarre, capacidad de ser lanzado en paracaídas a baja cota, de ir colgado de un helicóptero como carga externa, de tragar combustibles militares derivados del queroseno de aviación, y de inflar o desinflar las ruedas desde el puesto de conducción. Si el AX4 hereda ese ADN —y todo apunta a que sí, porque es la marca de la casa— estamos hablando de un vehículo que no solo aguanta el golpe, sino que llega a donde tiene que llegar.

Para que te hagas una idea de lo bestia que es este equilibrio, mira lo que le pasó al Humvee americano, el primo del VAMTAC. Cuando empezaron a llover IED en Irak, le metieron kits de blindaje a posteriori. ¿Resultado? El peso se disparó tanto que el coche pasó a ir de cero a cien en treinta y siete segundos. Treinta y siete. Un camión de la basura es más rápido. Y encima el chasis, que no estaba pensado para cargar todo ese acero, empezó a romperse. Esa es la lección que la industria entera aprendió a base de golpes: el blindaje pegado a posteriori sobre una plataforma que no nació para él es pan para hoy y hambre para mañana. Por eso Urovesa no ha cogido el ST5 para reforzarlo. Ha diseñado el AX4 de cero, con el blindaje en la ecuación desde el primer boceto. Es la diferencia entre poner un parche y coser bien.

Y la estación de armas remota que monta arriba, la de EM&E, no es un capricho. Una estación de armas remota deja que el tirador dispare desde dentro del vehículo, protegido, sin sacar medio cuerpo por la escotilla como en las películas. Pero tiene un coste: va arriba del todo, y ya hemos dicho lo que pesa cada kilo colocado en altura. Que el AX4 cargue ese sistema sin volverse inestable es, otra vez, la prueba de que la plataforma está pensada para soportar masa arriba sin perder el equilibrio.

Una cosa con la que no te voy a engañar: a día de hoy Urovesa no ha publicado las cifras finas del AX4. No sabemos todavía el motor exacto, la masa máxima al combate, las dimensiones definitivas. Lo presentaron en su configuración de transporte de pelotón con once plazas y una estación de armas remota de la española EM&E montada arriba, pero el detalle técnico fino aún no está sobre la mesa. Prefiero decírtelo a inventármelo. Cuando lo publiquen, lo cruzamos.

Y el AX4 no nace solo. Urovesa ya trabaja en otras versiones siguiendo el mismo libro de jugadas que con el ST5: ambulancia táctica, vehículo de recuperación, guerra electrónica, puesto de mando con sistemas más complejos, e incluso un portamortero de mayor calibre que el que carga hoy el ST5. Esa es la gracia de una arquitectura modular y escalable: diseñas la base bien y luego le cuelgas la misión que necesites. Es la diferencia entre fabricar un coche y fabricar una plataforma. El coche hace una cosa. La plataforma hace lo que le pidas.

Tercero: España jugando una liga que no es la suya… o sí

Y aquí viene la parte que casi nadie cuenta, la que de verdad explica por qué este coche se presenta ahora y no en cinco años.

El segmento del 4×4 blindado ligero en Europa está ardiendo. Y está ardiendo porque hay un vehículo americano que se lo está comiendo todo: el JLTV de Oshkosh, el sustituto del viejo Humvee. Mira los números. Lituania ha cerrado la compra de 500 unidades y se ha convertido en el mayor operador del mundo fuera de Estados Unidos. Bélgica encargó 332. Reino Unido, Eslovenia, Montenegro, todos con sus pedidos firmados. Estados Unidos lleva más de 17.000 unidades pedidas. Es una apisonadora comercial.

Cuando media Europa se está rearmando a toda prisa por lo que pasa en el flanco oriental, los programas de vehículo ligero blindado se multiplican. Y ahí Urovesa, una empresa gallega que factura ciento veintidós millones de euros y que es proveedora de las Fuerzas Armadas españolas desde 1984, ve una puerta. El AX4 apunta directamente a esos futuros programas europeos de vehículo ligero blindado. No es casualidad que lo presenten en Eurosatory, el escaparate donde están todos los compradores con la chequera abierta.

¿Es David contra Goliat? En parte. Oshkosh es el tercer mayor fabricante de sistemas militares terrestres del mundo, por detrás de General Dynamics y BAE Systems. Urovesa es una empresa familiar gallega. Pero el VAMTAC lleva tres décadas demostrando fiabilidad, está en servicio en una treintena de países, y la empresa está metiendo casi cincuenta y dos millones de euros en ampliar sus instalaciones de Valga: nave nueva, almacén robotizado, líneas de producción, pista de pruebas. No se hace esa inversión para quedarse en casa. Se hace para pelear fuera.

Y hay un argumento que en la Europa de ahora pesa más que nunca: soberanía industrial. Comprar un JLTV es comprar americano. Comprar un AX4 es comprar europeo, fabricado en Galicia, con cadena de suministro y mantenimiento dentro de casa. En un momento en que medio continente se pregunta hasta qué punto puede depender de Washington para su defensa, eso no es un detalle menor. Es, posiblemente, la mejor carta que tiene Urovesa en la mano.

Lo que de verdad está en juego

Así que cuando veas la foto del AX4 en París, con su estación de armas remota y su pinta de bicho serio, no veas solo un coche. Ve una apuesta. Una empresa que lleva tres décadas haciendo el mismo vehículo cada vez mejor, que sabe que ese camino tenía un final, y que ha decidido diseñar desde cero una plataforma para jugar en una liga donde hasta ahora mandaba un gigante americano.

El AX4 puede salir bien o puede salir regular. Eso lo dirán los contratos, no las ferias. Pero la decisión de hacerlo, de gastarse el dinero y el prestigio de la casa en un salto generacional justo cuando Europa se rearma, esa decisión ya está tomada. Y es, mires por donde la mires, una jugada de las que define a una empresa para la década siguiente.

Treinta años de VAMTAC para llegar hasta aquí. Ahora toca ver si el mercado les da la razón.

2 comentarios en «VAMTAC AX4»

    • Gracias por comentar. Vaya por delante que no soy experto en este tipo de vehiculos, pero creo que se han ganado a pulso estar donde estan, y si les puedo hechar un cable (aunque mi altavoz es pequeño aun) no dudare en echarlo. Saludos

      Responder

Deja un comentario