Hay coches que pasan desapercibidos en su época y décadas después se convierten en objeto de culto. El Volkswagen Corrado es uno de ellos. Fabricado entre 1988 y 1995, este coupé alemán juntaba tecnología que no tenía nadie en su segmento, un diseño que ha envejecido de maravilla y un chasis que ponía en evidencia a rivales bastante más caros.

Hoy encontrar un Corrado en buen estado es cada vez más difícil. No es casualidad: es el mercado reconociendo lo que muchos ignoraron en su momento, que Volkswagen había hecho algo especial.

Y tiene nombre español. «Corrado» viene del verbo «correr». Es nuestra pista: no se fabricó aquí, no tuvo versión española, pero se bautizó en castellano.

El origen: proyecto Taifun

Los prototipos del sucesor del Scirocco se llamaban Taifun, «tifón» en alemán. La idea era hacer algo más que un relevo del Scirocco, el coupé que Volkswagen vendía desde 1974: un deportivo más lujoso, más tecnológico y más ambicioso.

El nombre Taifun no llegó a la calle. Volkswagen eligió «Corrado», derivado del verbo español «correr», en la línea de una marca que ya había bautizado modelos con nombres de vientos y corrientes como el Scirocco, el Passat o el Jetta.

En 1988 el Corrado empezó a fabricarse en la planta de Karmann en Osnabrück. No era un Scirocco nuevo: era otro coche, y otro precio.

Plataforma y construcción

Volkswagen Corrado G60 de 1991 visto de frente

El Corrado se montaba sobre la plataforma A2 del Golf y el Jetta de segunda generación. Los VR6, más pesados y potentes, recibieron piezas de la generación siguiente, la A3: el eje trasero y un eje delantero modificado, además de aletas delanteras más anchas, un paragolpes nuevo y un capó más alto para que cupiera el motor.

Todos los Corrado los ensambló Karmann, el carrocero de Osnabrück responsable del Karmann Ghia, de los Escarabajo descapotables y de buena parte de los cabrios de Volkswagen, como el Golf Cabriolet.

El diseño, obra de Herbert Schäfer, era limpio y aerodinámico: líneas tensas, ventanillas enrasadas con la carrocería, pasos de rueda marcados y una zaga cortada. Parecía ir rápido incluso parado.

Pero el detalle que todo el mundo recuerda estaba atrás.

El alerón que se levantaba solo

Zaga de un Volkswagen Corrado G60, donde va escondido el alerón activo

El Corrado llevaba un alerón trasero activo. En Europa se elevaba automáticamente al pasar de 100 km/h, en Norteamérica a 45 millas por hora, unos 72 km/h, para reducir la sustentación en la parte trasera y ganar estabilidad. Por debajo de unos 25 km/h volvía a esconderse, y el conductor podía subirlo y bajarlo a mano con un mando.

En aquellos años esa solución sonaba a Porsche. Volkswagen la ofrecía en un coche de una fracción de su precio. Y funcionaba como ningún anuncio: una generación entera de aficionados recuerda haberse quedado mirando cómo subía y bajaba ese alerón.

Las motorizaciones: del G60 al VR6

Volkswagen Corrado VR6 Storm de 1995 con el capó abierto y el motor VR6 a la vista

Corrado G60 (1989-1993)

El primer Corrado llegó con un cuatro cilindros de 1,8 litros y 8 válvulas sobrealimentado con un compresor G-Lader, de ahí el nombre G60. El G-Lader es un compresor de espiral: dos espirales encajadas, una fija y otra que gira de forma excéntrica, empujan el aire hacia el centro y lo comprimen. Como lo mueve el propio motor con una correa, responde al instante, sin el retraso de un turbo.

Daba 160 CV y unos 225 Nm. No era exclusivo del Corrado: Volkswagen montó el G60 en el Golf G60, en el Passat G60 y en el Golf Rallye, el Golf de homologación con tracción total. Pero en el Corrado, con su carrocería baja y su alerón, era donde mejor encajaba la idea de un Volkswagen que quería jugar a deportivo. En Norteamérica dejó de venderse después de 1992 y en Europa en 1993.

El G60 tenía carácter, pero también su talón de Aquiles: el compresor necesitaba mantenimiento, y muchos acabaron destrozados por no hacérselo. Reconstruirlo no es barato.

Corrado 16V y 2.0 (1989-1995)

Para quien quería un Corrado más asequible, Volkswagen ofreció entre 1989 y 1992 un 1,8 de 16 válvulas atmosférico con 136 CV. Entre 1993 y 1995, solo en Europa, hubo además un 2.0 de 8 válvulas con 115 CV. Eran las opciones sensatas: menos potencia, menos gasto de mantenimiento.

Corrado VR6 (1991-1995): el definitivo

El motor que definió al Corrado fue el VR6.

Volkswagen quería un seis cilindros que cupiera en el vano de un cuatro cilindros transversal. La respuesta fue un V6 con un ángulo entre bancadas de solo 15 grados, tan cerrado que podía llevar una única culata para los seis cilindros. «VR» viene de V-Reihenmotor: motor en V y en línea a la vez. Exactamente eso: la suavidad de un seis cilindros en el sitio de un cuatro. Con un ángulo tan pequeño, los cilindros de las dos filas quedan casi en zigzag dentro de un único bloque, y una sola culata con dos árboles de levas basta para mover todas las válvulas. Menos piezas, menos peso y un motor lo bastante corto para ir atravesado delante.

Hubo dos versiones según el mercado: – Europa: VR6 de 2,9 litros y 190 CV, desde 1991. – Norteamérica: VR6 de 2,8 litros y 178 CV, desde 1992, vendido allí como Corrado SLC.

El VR6 transformó al Corrado. Y luego estaba el sonido, un timbre de seis cilindros con un punto ronco y exótico que lo hace inconfundible. Después del Corrado, el VR6 se extendió al Golf, al Jetta, al Passat y a buena parte de la gama del grupo. Pero fue en el Corrado donde enseñó lo que valía.

La prensa británica lo tiene claro hace años: Auto Express lo considera uno de los mejores coches para conductores que ha hecho Volkswagen, y la revista Car metió el Corrado VR6 en su lista de «25 coches que tienes que conducir antes de morir».

Ediciones especiales y prototipos

Los dos Corrado Magnum Sport Kombi construidos por Marold Automobil

Corrado G60 Jet

Versión para el mercado alemán, más sencilla de equipamiento, con colores limitados y el interior a juego.

Corrado Storm (1995)

La despedida del modelo en el Reino Unido. 500 unidades, todas VR6: 250 en verde Classic Green con cuero crema y 250 en azul Mystic Blue con cuero negro. Llantas BBS Solitude de 15 pulgadas, calandra en color carrocería, asientos calefactados y logotipos Storm. Hoy es de los Corrado más buscados.

Corrado Campaign (1992)

Una de las más raras: seis unidades, en un color violeta perlado llamado Dusty Mauve y con el interior en cuero color ladrillo, que se entregaron como premio a los seis mejores concesionarios británicos. En 2022 se sabía que sobrevivían cuatro.

El prototipo 16V G60

En 1989 Karmann presentó en Osnabrück un prototipo con un G60 de 16 válvulas y 210 CV. No pasó de prototipo.

Corrado Magnum

Entre febrero y marzo de 1989, la empresa alemana Marold Automobil construyó dos Corrado Magnum Sport Kombi, una especie de familiar deportivo de tres puertas. La idea era fabricar hasta 200 para Europa, pero Volkswagen canceló el proyecto en 1991 y Marold se quedó con los dos únicos ejemplares.

El Corrado Cabriolet que nunca fue

Volkswagen llegó a encargar tres estudios de diseño para el Salón de Ginebra de 1989. Se expusieron los tres, pero hoy solo uno está documentado: un descapotable construido por SGS, Styling Garage Schenefeld, sobre un chasis montado por Karmann, con un sistema de capota único, interior de cuero Connolly color Magnolia y una pintura azul metalizada hecha para él. La propia Volkswagen conserva también imágenes de un estudio de diseño de Corrado Cabriolet. Nunca hubo producción: el Golf Cabriolet, que también hacía Karmann, ya ocupaba ese hueco.

Por qué el Corrado no vendió

Con todo lo que tenía a favor, el Corrado debería haber arrasado. No lo hizo.

Entre 1988 y 1995 Karmann fabricó 97.521 Corrado, y en torno a 50.000 se vendieron en Estados Unidos, que fue su gran mercado. Para comparar, del Scirocco de segunda generación se hicieron unos 291.000, y de la primera más de medio millón.

Las razones más repetidas:

  • Precio: el Corrado se posicionó por encima de lo que la gente esperaba pagar por un Volkswagen. Como resumió Richard Hammond en el Top Gear de 2003, era demasiado caro y nadie lo compró.
  • Competencia: llegó en plena explosión de coupés asequibles, sobre todo japoneses, que en Estados Unidos ofrecían más cifras por menos dinero, más el Ford Probe, hecho con base Mazda. El comprador americano miraba la hoja de datos, y en la hoja de datos el Volkswagen no ganaba.
  • El G60: potente, pero delicado de mantenimiento.
  • Imagen: Volkswagen no tenía en aquellos años el prestigio de BMW o de los japoneses de moda para cobrar un precio premium.

El VR6 mejoró las cosas, pero ya era tarde. En 1995 el Corrado desapareció de los catálogos sin un sucesor directo.

El Corrado hoy

Los coches de los 80 y 90 que fueron ignorados en su época se están revalorizando, y el Corrado está en esa lista. Hay razones:

  • Pocas unidades: menos de 100.000 en siete años.
  • Muchas bajas: muchos se maltrataron o se abandonaron cuando una reparación costaba más que el coche.
  • Construcción Karmann: los bien cuidados aguantan muy bien el paso del tiempo.
  • El VR6: se ha convertido en un motor de culto.

Qué mirar si buscas uno: – Motor: el VR6 si puedes. El G60 tiene su encanto, pero el compresor sale caro. – Historial: un Corrado sin facturas es una ruleta rusa. – Óxido: pasos de rueda, bajos y alrededor de las ventanillas. – Interior: los refuerzos laterales de los asientos y el techo interior caído son clásicos. – Ediciones especiales: un Storm o un Campaign hay que verificarlos con número de bastidor y papeles.

Cómo va un Corrado

La posición de conducción es baja y bien resuelta. El VR6 empuja de forma lineal, sin turbos que esperar: pisas y responde en proporción, y a partir de medio régimen empieza a cantar de verdad. La dirección es directa y el chasis, como en casi todos los tracción delantera de la época, tiende al subviraje progresivo, pero deja jugar con la trasera si se la provoca, algo que los Volkswagen modernos han ido eliminando.

Es un coche para hacer kilómetros y para disfrutar de una carretera de montaña. Y durante muchos años tuvo la ventaja de pasar desapercibido. Eso está cambiando.

El coupé que merece su sitio

Alerón activo, motor VR6, construcción de Karmann y un diseño que sigue siendo atractivo más de 30 años después. Volkswagen no supo venderlo y el público no supo apreciarlo. Ahora, los que lo ignoraron lo buscan.

El Corrado ya no es el coche olvidado de Volkswagen. Es el que muchos desearían haber comprado cuando costaba la mitad.

Fotos: Charles01 (CC BY-SA 4.0); Kieran White (CC BY 2.0); Calreyn88 (CC BY-SA 4.0); Kieran White (CC BY 2.0); Josef A. Marold (CC BY-SA 4.0). Vía Wikimedia Commons.

Comprueba que sigues vivo.

7 comentarios en «Volkswagen Corrado: el coupé que VW nunca debió dejar morir»

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